Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

jueves, 5 de marzo de 2015

Big Hero 6 (2014). Robots, cosas japonesas y algunos superhéroes


 

Disney empieza a recordarme al chiste de “Google y Hacendado dominarán el mundo”. Con los derechos de Marvel, de Star Wars, y tras el éxito de Frozen, se han vuelto a poner a la cabeza en el ámbito del entretenimiento. Aunque es curioso que en cuanto a estrenos en cine, acaben apostando más por la animación digital que por los dibujos tradicionales a los que siempre estuvieron asociados. Y, si hace dos años el estreno navideño fue una versión libre de La reina de las nieves, ahora le toca el turno a una historia propia.

 


Big Hero 6 resulta en principio un título un poco ajeno al punto de partida de la historia (al menos para mí, que apenas leí nada sobre la película y la conocía por un par de trailers). Hiro es un chico huerfano que vive con su  hermano y tía en San Fransokio, una ciudad donde conviven la estética oriental y la tecnología imposible. Este prefiere dedicar su inteligencia y habilidad con la robótica a ganar peleas callejeras de robots. Una visita a la facultad de su hermano, donde los estudiantes son capaces de fabricar todo tipo de inventos, le hace cambiar de opinión y a su vez le sirve para conocer la última creación de este: Baymax, un asistente médico personalizado. Gracias a su diseño de unos microrrobots guiados por ondas cerebrales, consigue entrar en la facultad. Pero ese mismo día, esta se incendia y Hiro pierde a su hermano. Unos días después descubre que no fue solo Baymax y uno de sus microrrobots los que se salvaron del incendio, sino que todo su proyecto fue sacado de allí, y que un personaje oculto tras una máscara los está utilizando en su propio beneficio.



Lo que más llama la atención en las primeras secuencias es la estética de la película. Esta es deudora de la cultura japonesa, al menos de la cultura popular: la ciudad del protagonista es un lugar imaginario, pero con un nombre en el que se reconocen perfectamente los escenarios. Hay peleas callejeras como podría haberlas en una “de chinos”, pero reconvertidas a algo tan cómico como apuestas en peleas de robots. Pero el guiño más evidente es la actitud de los personajes una vez se plantea la trama. Esta recuerda directamente a las series “Sentai”. O lo que es lo mismo, a los grupos de héroes uniformados y robots gigantes que conocimos gracias a la adapción que se hizo con Power Rangers…o a Bioman, si se es un poco más mayor y más purista. No es que aquí haya muchos robots gigantes, y el diseño de los personajes es más variado y original que los uniformes de colorines que se veían en la tele. Pero los otros elementos, como las armas específicas, y especialmente, algunos detalles cómicos, como el ponerse a anunciar a gritos los ataques que lanza un personaje, son tal cual. De hecho, es uno de ellos el que se encarga en todo momento de incluir algún gag respecto a estos clichés, llegando a incluso a contar con un disfraz muy similar a los monstruos de goma que aparecían en estas series.

 


Junto a estos guiños a lo que muchos recordamos como “cosas japonesas”, hay también otros dos muy presentes: la ciencia ficción, tomada de una forma muy libre, e incluso los superhéroes. La primera se toma de una forma también bastante ligera, al presentar una universidad de genios donde todos y cada uno de los inventos están al servicio de lo que el guión necesita. Y donde llega a aparecer también un aparato que es verlo y acordarse un montón de Stargate. La referencia a los superhéroes va haciéndose más presente a medida que avanza la trama: si lo del grupo formado por los protagonistas empezaba como algo más cercano a la televisión, va haciéndose más cercana a otro tipo de héroe, hasta el punto de que el propio guión llega a bromear con la posibilidad de que esta se trate de una “historia sobre los orígenes de un superhéroe”. Lo cierto es que esta última parte, aunque está bien integrada en el guión, y hace que todo resulte una mezcla bastante divertida, es la que menos cómica me pareció. Parece que están demasiado empeñados en exprimir el tema de los superhéroes, hasta el punto de que aquí también acaba apareciendo un cameo de Stan Lee, un guiño a los uniformes de Marvel y un personaje destinado unicamente a incluir todos los chistes referenciales posibles y de paso, incidir algo más en estos últimos. No es raro que una película de entretenimiento incluya a alguien que sirva de alivio cómico, pero, ¿Realmente hace falta en una de animación que siempre va a tener una mayor carga humorística?

 

Estoy a favor de toda película que incluya un gato tricolor (por cierto, se llama Mochi)

Aunque el comienzo me hacía pensar que me encontraba ante una más de animación, el guión juega bastante bien con los giros (aunque se ponga un poco pesado con los chistes referenciales), lo que pensaba que se trataría de una historia sobre un chico, su robot abrazable y un malo que estaba cantado desde el principio, toma un camino muy distinto. Parece que desde Frozen o incluso Brave descubrieron que esto de jugar con el guión ofrece más posibilidades, y esta no es una excepción. Hiro y Baymax son los protagonista, y de hecho, la película destina mucho tiempo a caracterizarlos y construir la relación entre ambos. También es el personaje de Baymax el más llamativo desde un principio, y al que le han dedicado un mayor esfuerzo para que fuera la cara visible de la promoción. Lo cierto es que ambas cosas funcionan, consiguiendo que los momentos dramáticos sean bastante emotivos y que el personaje de Baymax sea cómico y entrañable: entre su voz robótica, sus pasitos un tanto torpes, y que incluso el que su inventor lo describa como “una apariencia poco amenazadora y abrazable” hace que se convierta en uno de los chistes más divertidos de la película.

 


Pero en realidad no es solo una película sobre un chico y su robot, porque a medida que esta avanza, se hace más coral, incluyendo al resto de personajes que, sin llegar a ser protagonistas, cuentan con la caracterización y la utilidad suficiente como para que cada uno cuente con su parte en el guión. Bueno, menos al que pusieron ahí para ser alivio cómico, que parece que solo sirve para hacer chistes de Godzillas y supervillanos. Y es también gracias a estos por los que el guión acaba contando con una sorpresa final bastante curiosa, aunque también recuerda bastante a la división que ahora le está dando a Disney más beneficios, y que acaba enlazando con la mención a las historias de orígenes de superhéroes que hacían mención en un momento.

 
No sé si esto último les servirá para hacer secuela, algo que a Disney, en cuanto a animación se refiere, no les suele salir nada bien. Pero sí he comprobado que Big Hero 6 es una película muy distinta a lo que esperaba. En algunos momentos esos giros me han gustado, en otros no..pero en tondo momento me han pillado por sorpresa y me han mantenido pendiente de lo que pasaba.

 

lunes, 2 de marzo de 2015

Titus Awakes. La novela incompleta, perdida y encontrada de Mervyn Peake y Maeve Gilmore



Los apuntes no utilizados por un escritor son demasiado tentadores como para no emplearlos. Especialmente, cuando su obra quedó incompleta y el recurrir a sus notas es una opción. Pero también puede ser una forma de sacar dinero gracias a su éxito. Y es que no es raro que acaben apareciendo manuscritos con todo lo necesario para sacar un libro: pasó con el Millenium de Stieg Larsson (aunque ahora nadie se acuerde del boom que fue), al igual que el último volumen de La rueda del tiempo, y en el caso de Tolkien, solo deben quedar ya por publicar sus listas de la compra.

 
Sin embargo, Gormenghast se había mantenido hasta ahora al margen, quizá por ser una saga mucho menos conocida que las anteriores, y por lo personal de su narración y su estilo. Pero la intención original de Mervyn Peake había sido escribir al menos cinco volúmenes, que se quedaron, a causa del Parkinson de su autor, en una trilogía. Pero fue precisamente su forma de narrar lo que hizo que el desenlace de Titus Solo pudiera ser abierto, incluso onírico, pero sin llegar a resultar algo incompleto.

 


De los dos siguientes solo llegó a escribirse un capítulo y unas cuantas palabras sueltas, que la mujer del autor empleó para completar una posible cuarta novela. Esta, mucho más breve que la anterior, continúa el viaje de Titus Groan, ahora convertido en un personaje en busca de libertad e incapaz de atarse demasiado tiempo a un solo lugar o a una sola persona o grupo. Este lo llevará por diversos escenarios, tan distintos y separados entre sí que apenas tienen un nexo de unión que no sea el propio protagonista. Una cabaña y una comunidad de leñadores, planicies, una familia, un grupo de soldados, una isla y sus habitantes, muy similares a cualquier pueblo de Inglaterra, e incluso una clínica, son parte del mundo que Titus recorre.

 

La principal particularidad de Titus Awakes la explican en un prólogo donde exponen qué sucedió con este manuscrito y sobre todo, cual parece ser su intención. Es su mujer quien terminó la historia de Titus en ese cuaderno, que a la vez estuvo perdido hasta que sus herederos lo encontraron hace unos años. Y este, más que una continuación, es una traslación de la vida de Peake y su familia a la ficción, retomando escenarios tales como la isla donde vivió durante varios años, o las referencias a la guerra, donde el protagonista va identificándose cada vez más con la figura del autor que lo ideó.

 


Posiblemente es este el principal problema de la historia: no se trata de la novela perdida de Gormenghast, sino una pieza escrita por un familiar, que, si se considera cierto lo que se expone en el prólogo, no pretendía continuar una narración sino ser la forma de expresarse de un allegado. De hecho, Maeve Gilmore era pintora y se nota, porque el planteamiento de los escenarios es muy similar a los de un cuadro: son secuencias completamente distintas unas de otras, separadas por cada capítulo, y que si bien pertenecen a la misma etapa, poco tienen que ver unas y otras. Además, su visión resulta muy personal, y sabiendo un par de detalles, es imposible no sospechar que el personaje de la pintora y sus gatos (uno de esos capítulos donde la novela ganó puntos a velocidad de vértigo. Por motivos evidentes) no sería una versión de si misma, y si esa fijación en hacer que el protagonista repita una y otra vez que busca la libertad y no atarse, algún tema personal, o quizá una forma de tratar con la muerte prematura de su marido.


En todo caso, esa última parte es la menos conseguida: a menudo se interpreta el personaje de Titus Groan como la búsqueda de libertad del hombre al margen de las convenciones, pero el exceso de salto de escenarios, y esa insistencia con la que el personaje lo dice en todos los capítulos hace que resulte bastante afectado, y que pierda toda la simpatía que los lectores podían haberle tenido, para convertirse en un tipo bastante intragable.

La desolación y la extrañeza del mundo exterior que Mervyn Peake había planteado en Titus Solo queda muy lejos. Al igual que todo el absurdo con el que describía el castillo de Gormenghast, y aquí es inútil buscar todo lo extraño de las habitaciones y personajes del palacio, que recordaba sin ser obvio al mundo de la aristocracia, ni lo grotesco de un país lleno de maquinarias, donde se hablaba de una guerra y de sus víctimas. La sensación que produce Titus Awakes, con su la identificación de su protagonista, y la insistencia en mencionar a secundarios de los dos primeros libros, es el de un fanfic. Un fanfic escrito como una muestra de afecto por una persona cercana a Peake y que todos los seguidores de Gormenghast acabaremos leyendo, pero que precisamente por ese carácter tan personal, también nos planteamos si ese manuscrito no debería haber seguido guardado.

jueves, 26 de febrero de 2015

Wyrmwood (2014). ¿Qué tendrán que ver los zombies con la velocidad?


Australia es un país lleno de cosas interesantes: de allí vienen Nick Cave y más recientemente Sia. También inauguró una moda de películas postapocalípticas tras Mad Max y es la patria de Guy Boothby, el creador del Doctor Nikola y su gato Apolyon (un científico pulp y su dignísima mascota). Y solo allí se pueden encontrar animales como el ornitorrinco, que después de los gatos, debe ser el más fabuloso que ha visto la naturaleza. Pero el cine de zombies también ha hecho su aparición por allí, hace una década con Undead, y más recientemente, con una película que mezcla un montón de elementos de serie B con otros típicamente australianos.

 

Wyrmood comienza de una forma bastante potente: un hombre cuenta cómo una noche ve una lluvia de meteoritos tras la cual, su hermano se convierte en zombie. Su compañero le responde unicamente: “esta mañana tuve que matar a mi mujer y a mi hija con una pistola de clavos. No sé como convertirlo en una historia”. Este, junto a otros dos supervivientes, se han quedado solos en un mundo donde los muertos caminan, la gasolina, por algún motivo, ya no funciona, y donde solo ellos parecen ser inmunes a la infección. A Barry, el protagonista, debe encontrar a su hermana, que desapareció poco después de avisarle que algo estaba pasando. Y puede que no le quede mucho tiempo para encontrarla, porque esta se encuentra encerrada, junto a otros supervivientes, en una sala donde un científico se encuentra bastante ocupado sacando muestras de sangre y unos cuantos cerebros a cuantos tienen la mala suerte de ir a parar a su laboratorio.




A esta película la han promocionado como Mad Max con zombies, y tampoco va mal encaminado: no recurre a la ambientación postapocalíptica de la original sino a una más cercana, pero la estética es un homenaje directo a esta: las armaduras que los personajes empiezan a lucir a los pocos minutos de metraje, los coches reconvertidos a vehículos blindados con ferretería casera, y especialmente, toda la trama de la gasolina que no funciona, que menos por lo de servir como referencia a esta película, queda un poco innecesaria.

 


Los guiños no se quedan en una sola, porque sin ser tan directos, esta se sirve de muchos arquetipos y situaciones propios de la serie B, siendo muy consciente de ello: los personajes hablan durante todo el rato de zombies tal cual, sin recurrir a los sinónimos que se oyen en series y películas serias. Y los meteoritos y los cometas han causado grandes estragos desde El día de los trífidos hasta Night of the Comet.  Las secuencias del científico loco, inquietante, absurdo y grimoso a partes iguales, sería imposible plantearlas si la historia pretendiera ser una aproximación al cine de zombies más dramática. E incluso cuenta con un par de referencias algo más serias, con una explicación sobre el término “Wyrmwood” que recuerda mucho a la dada por George Romero en Zombie, y una aproximación a uno de los personajes, que, junto a la primera aparición del protagonista, resulta menos ligera que lo que se podría esperar. Lástima que estas últimas pierdan efecto debido a la inclusión de unos cuantos momentos demasiado cómicos que no terminan de funcionar.


Es precisamente la parte cómica la que peor se lleva. La mayor parte de esta consiste en explotar tópicos australianos: además de un montón de “mates”, “oi!” casi todos los personajes cuentan con una actitud muy despreocupada hacia los zombies que intentan comérselos todo el rato que..bueno, lo cierto es que esta última sí resulta bastante graciosa. Aunque en la última parte, donde deciden explotar demasiado el tema, ralentizando el desenlace con una pelea a puñetazos que, exceptuando lo de incluir otro tópico gracioso sobre los australianos, solo sirve para que este se alargue para mal.

 


También abusan un tanto de la intención de divertir sin más y de los tópicos de la serie B para descuidar un tanto el guión. Cosa bastante errónea porque todo esto no debería implicar que no se molesten en darle un poco de coherencia interna al argumento. Este está en muchos casos muy pillado por los pelos. ¿Qué hay zombies? Es cosa de la lluvia de meteoritos ¿Qué la gasolina no funciona? Pues será cosa de los meteoritos también ¿Qué hay un tipo con pinta de desquiciado haciendo experimentos sádicos sin más objetivo que dar grima y poner en peligro a un personaje? Hm…eso no lo habíamos pensado, solo nos pareció divertido. Pues es por encontrar una vacuna. Contra algo. Se supone.

También hay que decir que han exprimido al máximo un presupuesto que se nota muy ajustado, y pese al cual, se las han arreglado para que les quede una película con una factura muy correcta y bastante profesional (aunque a ratos se notan las limitaciones. En Multiopticas venden lentillas blancas de carnaval menos cantosas que las que usaron para los zombies). El reparto sigue en el mismo estilo: este se limita a hacer lo que puede, hay momentos en que los secundarios parecen clones unos de otros por los parecidos entre sí, y practicamente el personaje de Brooke, la hermana del protagonista, es la que resulta más solvente, al menos a la hora de caracterizarla.

 


Lo cierto es que, a pesar de esas situaciones un poco cogidas con pinzas y con ese exceso de humor que tiene a ratos, Wyrmwood es una película muy divertida. No se ha planteado con otra intención que la de entretener, no complicarse demasiado y no dar descanso al espectador, sea a base de situaciones increíbles o de estereotipos que reconocerá cualquiera al que le guste el género. Pero a mí este Mad Max con zombies me ha hecho mucha gracia…y creo que no le puedo pedir más que eso.

 

 

 

 

 

lunes, 23 de febrero de 2015

Sinsajo, 1ª parte (2014). Estirando el guión, que se acaba el negocio.


Buttercup. Junto a Lúculo, el gato de Apocalipsis Z, los personajes favoritos de Sabela y Narnia
 
Todo lo bueno se acaba. Eso es algo que los lectores tienen asumidos y pueden quedar satisfechos con un final adecuado para sus libros favoritos. Pero  los productores de cine no lo tienen tan asumido, y mientras  buscan la siguiente franquicia, procuran estirar lo que pueden el final de la anterior. El desenlace de Harry Potter se alargó dos años de esta forma, el de Crepúsculo (porque aunque no la haya visto, ni ganas, también entra en el saco) también, y ahora a Los juegos del hambre le toca seguir el mismo tratamiento. De una forma igual de obvia que las demás, llamando a  esta entrega directamente “Sinsajo 1ª Parte”.
 

Esta vez, la situación es muy distinta a la que se planteaba en las dos películas anteriores: los juegos del hambre se han acabado con el comienzo de la revolución. Katniss, su familia, su amigo Gale  y unos pocos supervivientes de su Distrito y los últimos Juegos se encuentra ahora en el Distrito 13. Hasta ahora una leyenda, el 13 sobrevivió bajo tierra los bombardeos del Capitolio y ahora planean servirse de Katniss como la mejor arma de la que podían disponer: una figura propagandística que inspire a los rebeldes. Encerrada en un Distrito para el que la guerra aún no ha terminado, y  harta de ser parte de planes que no comprende, esta accede a ser la Sinsajo con dos condiciones: Peeta, y los demás Tributos prisioneros del Capitolio serán rescatados y perdonados públicamente. E, independientemente de la política de racionamiento, su hermana tendrá derecho a quedarse con su gato Buttercup.
 
 
Esta serie ha mantenido en todo momento una estética muy cuidada, y sobre todo, muy adecuada a cada situación. La última parte, además de no ser una excepción, confirma esto último: después de una introducción, la película comienza con un simple fundido en negro y el título en letras blancas, austero y que recuerda a un tipo de cine muy distinto, pero que a la vez va acorde con el nuevo escenario. La escenografía de lo correspondiente al Distrito 13, el vestuario de los figurantes y la actitud de los personajes recuerda mucho al cine de distopías. Más concretamente, a Metrópolis de Fritz Lang y a la versión de 1984 de John Hurt. Tras ver las secuencias de los habitantes del distrito acudiendo en masa a sus trabajos, o las hileras de estos escuchando los vídeos de propaganda y los discursos, da la impresión de que en la realización tenían muy claras las imágenes que querían imitar.
 

Durante dos películas me quejé de los uniformes de pintor escayolista. Ahora han optado por ponerles los cascos de Daft Punk
 
Comparada con las anteriores, el ritmo de esta es mucho más pausado, pero no aburrido. Han hecho un buen trabajo a la hora de trasladar el material original a la pantalla: este consistía principalmente en los miedos y apreciaciones de la protagonista. La narración subjetiva se notaba demasiado, y en este caso, han optado por compensar con más secuencias de otros personajes, intentando desarrollar más toda la trama política a través de sus secundarios. Además hicieron un trabajo bastante bueno a la hora de sintetizar determinadas situaciones, sustituyendo el papel que tenían determinados secundarios por otros personajes principales, y explayando un poco más la relación entre Katniss, su hermana, y la personalidad de la madre de estas, algo que de cara al desenlace es bastante importante. Bueno, y todas y cada una de las secuencias relativas al gato. Que por motivos evidentes considero de máxima prioridad.
 

Precisamente ese ritmo pausado sirve también para aportar más solidez a la parte dramática: varios planos de la protagonista, de otros personajes, mucho más demacrados que en las entregas anteriores, y especialmente, casi todas las secuencias de ejecuciones, bombardeos y sus consecuencias contribuyen a dar un aire más real y presentar a la protagonista como alguien muy poco heróico que sufre por momentos los efectos del estrés postraumático.
 

En cambio, es imposible no preguntarse si todo esto hacía falta. La película es muy dinámica, aun siendo la más lenta y parada de las tres entregas, y también la más breve, con solo dos horas. La mayor parte del tiempo se nota que se está viendo un guión con contenido, y no algo para alargar la franquicia. Pero, teniendo en cuenta la extensión del libro original, es probable que sintetizando un poco más podría haber quedado una historia completa, cerrando la serie de una forma más concisa, en lugar de alargarla un año más con lo que seguramente sea un despliegue de medios y de unas cuantas secuencias dramáticas a mayores. Pero de momento no voy a preocuparme por lo que vendrá porque, de momento, esta parte me ha gustado tanto como las anteriores.
 
Y sin motivo aparente, un vídeo. Por algún motivo, esta canción de Queen quedaría muy bien en el Distrito 13

jueves, 19 de febrero de 2015

Horns (2014). Un asesinato, una acusación, y un demonio. O tal vez no tanto


La última película de Alexandre Aja fue una de esas películas que, sin pretender reventar taquillas, era una de las más esperadas en el género fantástico. Y tenía sus motivos, al estar basada en una novela de Joe Hill, y con nada menos que Daniel Radcliffe volviendo a protagonizar una historia sobrenatural desde La mujer de negro. Además, las fotos promocionales con este caracterizado en su papel eran de lo más prometedoras.

 

En un principio, estas parecían algo chocantes para el punto de partida de la historia: Ig Perrish es acusado de asesinar a su novia, y pese a que él asegura ser inocente, todas las pruebas parecen estar en su contra. Incluso su propia familia, que no duda en considerarlo culpable. Una mañana descubre que de su cabeza surge una cornamenta que va creciendo gradualmente. Pero no solo nadie parece sorprenderse de su presencia, sino que estos provocan que quienes los vean no duden en expresar tranquilamente sus mayores secretos e incluso llevar a cabo lo que no se hubieran atrevido. Rodeado de gente que no duda en contar las mayores barrabasadas posibles, pelearse entre ellos e incluso perder fuego a un local, Ig descubre la ventaja que supone su nueva situación: solo tiene que encontrar a quien verdaderamente asesinó a su novia y la confesión llegará sola.




Sería un error ver esta película esperando una de terror al uso. En realidad esta podría verse más como una tragedia romántica con tintes fantásticos, en la que lo sobrenatural aparece de forma inesperada: no llega a explicarse el por qué de lo que le pasa al protagonista y sus poderes, pero las referencias están claras. Las menciones al diablo, a los ángeles caídos, y a la educación cristiana de los personajes dan una idea general de lo que sucede, sin que sea necesario que esta sea coherente o suponga una explicación completa. Pero en ella siempre está presente ese componente trágico, y que recuerda un poco a algunas obras clásicas, con el protagonista que parece condenarse tras maldecir a Dios por lo que ha perdido, y, en una de las mejores secuencias de la película, rodeado de serpientes y con un tridente (o, bueno, una horca), identificado ya con la figura de un ángel caído.

 


Es imposible que no haya ciertas dosis de humor, aunque en realidad muy breves y desaparecen a medida que la trama se centra más en resolver el enigma principal. Pero las confesiones que los secundarios hacen al protagonista, donde lo mismo comentan que les gustaría quemar su negocio y cobrar el seguro, o rayar el coche de su ex, son puro humor negro. Algunas buscan más la comedia, como las del principio, pero posteriormente se vuelven mucho más interesantes al servir para mostrar elementos negativos de la sociedad y de cualquier crimen mediatizado: la persecución de los medios de comunicación, los testimonios inventados, e incluso, la falta de confianza en la propia familia.

 


Con estos componentes, la película resulta interesante, sobre todo al considerarla más un drama romántico y disfrutar con las referencias a ese tipo de literatura. Pero exceptuando estos, la forma de desarrollarla es lo que más falla. No sé como sería en el libro de Joe Hill porque no lo he leído, pero los flashbacks para presentar la infancia y relación entre los protagonistas, algo importante para comprender la trama, es, a ratos lenta, a ratos excesivamente pastelosa, y a otros ratos, parece sacada de un capítulo de Aquellos maravillosos años. Esta parece necesaria para incidir en la historia de amor de los protagonistas y como determinará los acontecimientos posteriores, pero con el resto de personajes, no ayuda demasiado. O más, bien, con el papel de la novia del protagonista: una cosa es idealizarla, y otra, que esa idealización llegue al extremo de ser Mary Sue. Ella es taaan perfecta, taaan abnegada, que la mitad de los personajes acaban enamorados de ella, a veces en los momentos más inadecuados, y que en más de una ocasión, al público le entren ganas de tirarla al río. Especialmente al comprarla con el segundo personaje femenino de la historia, que además de servir para descubrir las habilidades de los protagonistas, es uno de los que más compasión despierta…y del que me hubiera gustado que mostraran un desenlace positivo.

 


En conjunto, el planteamiento en cuanto a lo sobrenatural de la historia es interesante, y cuenta con momentos bastante buenos e incluso cómicos, pero la forma de resolverlo, y especialmente, lo excesivamente simple e idealizado de la trama romántica y dramática, hace que resulte en algunos momentos un tanto aburrida. Con todo, es una opción interesante para ver género fantástico menos ambicioso, y más simple,  lejos de todos los efectos especiales y despliegue de  medios que salieron durante ese año.  

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